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viernes, 25 de abril de 2008

En la provincia de Buenos Aires ya hay más de 400 mil chicos trabajando

De ellos, unos 180 mil tienen entre 5 y 13 años.

En la provincia de Buenos Aires trabajan más de 400 mil chicos y casi el 45 por ciento tiene entre 5 y 13 años.

Así lo puntualizaron ayer funcionarios del gobierno de Daniel Scioli, durante la firma de un convenio que apunta a la erradicación del trabajo infantil y esclavo en el territorio provincial.

"Esos chicos tienen que estar en la escuela, preparándose para enfrentar el futuro" dijo el jefe de Gabinete, Alberto Pérez, al aportar los datos y explicar los objetivos del convenio.

El convenio que se firmó ayer surge como rebote del allanamiento registrado la semana pasada en Exaltación de la Cruz, donde la justicia detectó la existencia de trabajo infantil no registrado en un emprendimiento rural.

Pérez firmó el convenio de cooperación con la secretaria de Derechos Humanos, Sara Derotier de Cobacho, y los ministros de Desarrollo Humano, Daniel Arroyo y de Trabajo, Oscar Cuartango, en busca de erradicar la explotación laboral de menores.

El jefe de Gabinete expresó que "es mandato del gobernador Daniel Scioli trabajar en la promoción de los derechos humanos y erradicar la explotación y el trabajo infantil. Es necesario reafirmar los lazos en la familia y por eso, haremos hincapié en todos los sectores de la sociedad si hacer política con este tema".

El convenio tiene como principal finalidad articular esfuerzos entre los ministerios para intercambiar información y material de difusión y para realizar estudios vinculados con los derechos humanos, para garantizar a los niños de la Provincia una vida plena, en educación y diversión.

"Queremos dar una rápida respuesta ante este flagelo y actuar en el campo de la prevención, porque nuestra principal finalidad es la erradicación del trabajo infantil", agregó Pérez.

OBJETIVOS

El acuerdo prevé la elaboración de trabajos de cooperación en actividades tendientes a garantizar la promoción, restitución y protección del derecho al trabajo, prevención y erradicación, tanto del trabajo infantil, como del trabajo esclavo, de explotación extrema y reducción a servidumbre de personas adultas.

El convenio se suma a las actividades de inspección y de concientización a través de la Comisión Interministerial (COPRETI) que viene llevando adelante la provincia de Buenos Aires en busca de trabajo decente y del respeto de los derechos de los niños y niñas.

Explotación infantil en Exaltación de la Cruz.

Rodrigo, de tres años, hace lo mismo que otros chicos de su edad: va al jardín de infantes y juega durante casi todo el día. Lo único diferente es que, además de todas esas cosas, Rodrigo trabaja.

Su tarea, durante dos horas por día, consiste en recolectar huevos en el galpón de una granja avícola del partido de Exaltación de la Cruz.

Así se lo contó a LA NACION y a una asistente social del gobierno de la provincia de Buenos Aires ayer, durante un procedimiento realizado por distintos organismos del distrito bonaerense en un establecimiento de la empresa Nuestra Huella SA donde trabajaban seis menores de entre 6 y 14 años, miembros de las familias de otros empleados.

En esa misma granja, la Justicia había hecho un procedimiento hace exactamente una semana, con el que comenzó una causa por el delito de servidumbre.

Además, ese día, el Ministerio de Trabajo intimó a que presentara la documentación correspondiente para 24 trabajadores en un plazo de cinco días hábiles. Como ese plazo terminó ayer, unos funcionarios de esa área se acercaron a la granja y recibieron documentación de la empresa, que, al cierre de esta edición, era analizada por el Ministerio de Trabajo para comprobar si estaba en regla.

Además, las autoridades vieron que las condiciones en las que trabajaba el personal eran todavía muy precarias y que los niños seguían en el lugar realizando tareas para la empresa.

"Juntar huevos no me gusta mucho, por el olor", describió Yeni, de cuatro años.

En el galpón en el que trabajaban los niños, se respira un hedor nauseabundo. Allí, todas las mañanas, en medio de miles de moscas, Yeni recolecta algunos de los huevos que ponen las más de 70.000 gallinas que hay en los siete galpones.

Noel S., de ocho años, es amiga de Yeni, vive en la misma granja y trabaja una hora por día. "A veces, falto a la escuela para juntar huevos", contó.

Además de juntar huevos, los niños que tienen más de seis años, por una suerte de regla tácita, barren los pasillos y sacan los excrementos de las gallinas, que se usan para abonar la tierra.

Valeria, de seis años, prefiere hablar de los juegos que más le gustan antes que del trabajo. "A la tarde juego a las escondidas", relató con una sonrisa. Su semblante cambia cuando le preguntan por los descansos durante la recolección que hace a la mañana. "Paramos una vez a tomar leche", dijo.

Noelia ya está en séptimo grado, por lo que su trabajo comienza a las 6 y termina a las 10. Como es de las "más grandes", ella también lleva el veneno para los parásitos.

"A veces, cuando llevamos el veneno, nos arden los ojos y la piel. Si te pasás agua, te duele más. Es refeo", describió.

Ayer, las autoridades provinciales presentes en el lugar convocaron a la Subsecretaría de Asuntos Agrarios para que clausurara el lugar, ya que ése es el único organismo con facultad para realizar un cierre definitivo.

Pero en esa subsecretaría denegaron la clausura. "Los llamamos a las 14 y llegaron pasadas las 18, cuando ya no había luz ni moscas. Entraron, dijeron que no correspondía la clausura y se fueron", contó un funcionario.

La empresa

La granja pertenece a Nuestra Huella SA, empresa que opera en la Argentina desde 1970. En la causa que se inició la semana pasada, Alejandra Graciela López Canela es señalada como la propietaria.

LA NACION intentó comunicarse en varias oportunidades con la empresa, pero allí dijeron que nadie hablaría con los medios. Ayer, el abogado de la empresa, presente en el procedimiento, tampoco quiso hacer declaraciones.

Fuente: La Nación